El personal de limpieza suele trabajar cuando todos se han ido.
Tiene llaves de casi todo, entra en cualquier despacho, pasa junto a pizarras llenas de números, se agacha junto al teclado donde alguien dejó la contraseña apuntada en un post-it…
No es que sean “el enemigo”. El problema es que muchas empresas se comportan como si no existiera el riesgo.
Y el riesgo está ahí
La mayoría de pymes tiene antivirus, copias de seguridad y firewall, pero…
¿Tiene una política de “mesa limpia”?
¿Hay normas claras sobre qué se puede dejar a la vista al irse?
¿Se controla quién entra, a qué horas y en qué zonas?
Algunas medidas sencillas que marcan la diferencia:
- Política de mesa limpia: nada de contratos, listados de clientes o precios sobre la mesa al acabar la jornada. Todo lo sensible guardado bajo llave.
- Cero contraseñas a la vista: ni post-it, ni libretas. Gestor de contraseñas y bloqueo automático de pantalla.
- Zonas restringidas: el personal de limpieza no necesita acceso a todo. Se pueden cerrar despachos y armarios con documentación crítica.
- Revisiones sorpresa: paseos periódicos al final del día para comprobar qué queda a la vista en mesas, impresoras y salas de reuniones.
Pregúntate con honestidad como CEO:
Si hoy entrara alguien con mala intención en tu oficina… ¿cuánto tardaría en llevarse algo realmente valioso?
¿Tú también dejas secretos sobre la mesa?


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