Una reunión semanal de comité de dirección NO es “un rato para hablar de todo”… o se diseña bien, o se convierte en una pérdida de tiempo cara.
Te propongo un esquema sencillo para que esa reunión sea el motor del negocio y no un trámite más.
1. Objetivo claro (y repetido cada semana)
La reunión sirve para tres cosas:
- revisar si vamos en línea con los objetivos,
- resolver bloqueos,
- tomar decisiones concretas.
Todo lo que no encaje ahí, se va a otro foro.
2. Preparación obligatoria (antes de entrar)
- Enviar agenda y documentación 24–48 h antes.
- KPIs clave en una sola hoja: ventas, margen, caja, operaciones, personas.
- Cada directivo llega con sus propuestas de decisión, no solo con problemas.
Las normas de auditoría insisten en la necesidad de una comunicación clara y periódica con los responsables del gobierno de la entidad: la disciplina empieza aquí.
3. Estructura de la reunión (60–90 minutos máximo)
- 5’ – Apertura: objetivo de la sesión y repaso de acuerdos pendientes.
- 20’ – KPIs: solo desviaciones importantes y sus causas. Sin “paseo de diapositivas”.
- 30’ – Decisiones: inversiones, personas, clientes, operaciones. Cada punto entra con una propuesta.
- 15’ – Riesgos y alertas: liquidez, impagos, incidencias críticas, temas legales.
- 10’ – Cierre: acuerdos, responsables, plazos y próximos pasos.
4. Reglas de juego
- Sin móviles ni correos.
- Tiempo limitado por punto.
- No se discuten temas operativos de detalle.
- Todo acuerdo queda escrito en un decision log y se revisa la semana siguiente.
5. Seguimiento
Lo importante no es lo que se dice, sino lo que se ejecuta:
- Número de acuerdos cumplidos en plazo.
- Desviaciones que se repiten más de dos semanas seguidas.
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